
que deja la obligada muerte,
allí dónde la Esperanza del mortal se desvanece
en el ciego rigor de la visión
que la desesperación padece,
hallase la luz que al Alma inmortal ilumina
compadeciéndose del que solo siéntese en el mundo,
los tiempos cerrando la herida abierta van
en tierno sosiego de quién la paz desea
la Misericordia de aquel que lo ha creado
es voz que va llenando la incomprensible nada,
nada ya no es porque Mi Señor me ha llamado
encontrándome sin deberlo en el cruce del camino,
Él alimenta mis pasos, yo encuentro la luz
Él es mi cayado y mi Esperanza
la Visión de mis ojos, la Vida misma que a mi Alma impulsa,
Él es Señor de la Verdad, porque solo Él sabe infundir
la razón propia de mi existencia
Soy Amor, producto del deseo de su destino
de su propia consecuencia...
Jyhael